
OTTONE PESANTE – “ DoomooD” (ALBUM REVIEW)
Por .:G_Radaghast B.P.
Es increíble la cantidad de excelentes bandas provenientes de Italia que hemos conocido en Metal Addiction durante este año: Naat, Lucynine, Fugitive, Bleeding Eyes, Virtual Simmetry y Kayleth, demuestran el gran nivel de las bandas tanas, con discos de gran factura y que abarcan estilos como el post metal, progresivo, el heavy prog y el sludge, siempre agregando en cada caso una buena dosis de originalidad.
Si les comento esto es porque efectivamente les presentaré una banda de esas tierras: Ottone Pesante (italiano para “Latón pesado”), quienes, afirma su sello, son “Probablemente la primera banda de “Brassmetal” (literalmente se traduciría como “latón-metal”, aunque se debería entender mejor como “bronce-metal” por utilizar instrumentos principalmente hechos con ese material) del mundo, con una formación única compuesta por trompeta, trombón y batería.
Efectivamente, este trío italiano ha desarrollado a lo largo de su carrera un estilo único en el que ejecutan música que podríamos catalogar genéricamente como “Metal” pero basado únicamente en el uso de batería, trombón y trompeta, con la participación especial de uno que otro cantante invitado.
Ottone Pesante se formó en la ciudad italiana de Faenza en el año 2015, y en sus 5 años de existencia han lanzado un EP (homónimo del 2015), y los larga duración “Brassphemy Set In Stone” (2016) y “Apocalips” (2018). El grupo lo conforman Francesco Bucci en trombón y tuba, Paolo Raineri en trompeta y fliscorno y Beppe Mondini en la batería. “DoomooD” fue grabado en Studio 73 (ubicado en Ravenna, Italia), Studio Pesante (Faenza, Italia) y en Zeta Factory (Carpi, Italia). Luego fue mezclado y masterizado por Riccardo Pasini en Studio 73. El cover art fue creada por Ram Das Foschi, diseñador gráfico, ilustrador y videomaker.

Si bien a primera podríamos encasillarlos rápidamente dentro del avantgarde metal, la verdad es que en su discografía se aprecia una evolución estilística que progresivamente ha ido oscureciéndose en su propuesta: tanto el debut homónimo en formato ep como su primer álbum muestran a grosso modo una mayor influencia del jazz, escalas melódicas casi progresivas y una interacción muy dinámica entre ambos bronces. Su música acusaba la influencia de la escuela clásica del free jazz (Ornette Coleman, John Coltrane y el gran Miles Davis) con escalas y melodías que denotaban cierta similitud a la música balcánica: ya saben, música rítmica, alegre y marcadamente gitana, internacionalizada a fines de los 90 y principios del 2000 por músicos como Emir Kusturica y su No Smoking Orchestra, Goran Bregovic y el grupo Beirut.
Su segundo álbum “Apocalips” exhibió una mayor cuota de Metal pesado y canciones más cohesionadas, con un poco menos desplante de variación cromática a beneficio de mayor oscuridad y rudeza, amén de un mucho mejor sonido. Por lo general el disco es muy rápido y con variadas secciones de blast beats y dobles bombos, teniendo como invitado a Travis Ryan de Cattle Decapitation en una de sus canciones. En suma, este trabajo es marcadamente más “metalero” en música como en actitud y ejecución. Si bien artistas como John Zorn o los también italianos ZU tocan Rock o Metal con trompetas y saxofón respectivamente, además de mezclar dichos instrumentos con la instrumentación clásica del rock, su música si guarda relación con lo que conocemos convencionalmente como avantgarde, lo que en el caso de estos muchachos nuevamente advertimos, no es tan evidente a simple vista.
La sorpresa y cambio de estilo se anticipó en la última canción de este álbum, llamada justamente como el disco que les presentamos hoy: “Doom Mood”. De hecho, desde su primer álbum la banda decidió bautizarlos con el nombre de la última canción del trabajo anterior. Y vaya cómo están unidas aquélla con este disco: lenta, pesada en ejecución, triste (“doom mood”), monolítica y la más larga de todas.
Con esta especie de”adelanto” entramos a este opus, liberado internacionalmente el pasado viernes 18 de septiembre a través de Aural Music. Lo primero que hay que decir es que efectivamente, en este nuevo álbum la música de Ottone Pesante se ralentiza y se vuelve más pesada y oscura: ya no hay juegos entre los bronces y una batería vivaz y versátil. No están esas cascadas de notas en perfecta armonía, ni quiebres vertiginosos. Los muchacos se fueron definitivamente al desierto pedregoso y oscuro del sludge metal, y a momentos al blackgaze y al dark ambient, armados sólo con su batería e instrumentos de viento.
Para colmo de excentricidades, la banda nos cuenta que para este trabajo “Todo el álbum se compuso en forma de palíndromo, con un espejo virtual en el pentagrama que vuelca las secuencias compuestas en dos lados palíndromos. El clímax es el llamado “canon inverso superpuesto” seguido por la voz principal bajando en un movimiento inverso, a veces estricto, a veces cambiando el ritmo o el papel de trompeta a trombón. Los metales y la batería son, como de costumbre, la única fuente de sonido. Todos los ruidos y sonidos concretos provienen de ellos”.
Me costó un kilo entender a qué se referían con eso de los “palíndromos” y del “canon inverso superpuesto”, lo que me obligó a investigar un poco. Un palíndromo se define como una palabra o frase que leída de izquierda a derecha dice lo mismo que leída de derecha a izquierda, por ejemplo “Ana”, “Seres” o, qué curioso, “Doomood”. Si trasladamos este concepto a música, veremos que el compositor de música clásica Franz-Joseph Haydn, lo utilizó en su “Sinfonía Nº 47 en Sol Mayor”, específicamente en el tercer movimiento titulado “Minueto al roverso” en el que la segunda parte es exactamente igual que la primera pero al revés. Mozart también utilizó este recurso en su divertimento para dos violines denominado “El dueto del espejo”, ejecutada por dos violinistas al mismo tiempo, pero situados uno frente a otro y con la partitura de por medio, uno va de adelante hacia atrás y el otro de atrás hacia adelante. Respecto a lo del “canon inverso superpuesto”, la única referencia que encontré fue la de la película italiana llamada “Canone Reverso” del año 2000, cuya trama vincula justamente a dos violinistas. La música de este film corre a cargo del gran Ennio Morricone.
Con estos datos tenidos a la vista entendemos la ambición y el resultante cambio estilístico dirigido por la banda en este opus: las primeras tres canciones presentan un leit motiv melódico que comúnmente denominamos “mantra musical” pero que justamente, constituye un canon que se repetirá y resurgirá en las demás canciones: ya desde las primeras notas de la apertura “Intro the Chasm” escucharemos este motivo que será desarrollado aquí con oscura solemnidad. Al principio creerás que es un sintetizador de fondo acompañado de trompetas, pero no, no hay sintetizadores, ni teclados ni instrumentos de cuerda: sólo bronces! La batería de Beppe se adoptó a esta nuevo rumbo tocándola con un talante muy doom/sludge como si de un viejo lobo de mar en esta lides se tratase. Luego el breve interludio “Distress” continúa dando forma a este leit motiv con arreglos que en general dotan a este álbum de un tenor marcadamente onírico y cinemático. Beppe martillea con rapidez los segundos finales antes de dar paso al single “Tentacles”, el cual parte nuevamente con el mismo canon, pero esta vez se le da un tratamiento más orgánico, en formato “canción”y con la bellísima voz de Sara Bianchin, vocalista de sus compañeros de sello Messa. El tema es hermosamente lúgubre y potente, una sludge metal ballad de singular calidad y que termina con brutal pesadez. Insisto: sólo trombón y trompeta, y suena magnífico.
“Coiling Of The Tubas” perfectamente podría ser la canción de duelo de un spaguetti western (musicalizada por Morricone – todo calza) con una melodía líder de trompeta (o tuba, mis oídos aún no están capacitados para diferenciar), un patrón rítmico en trombón y Beppe preciso en los platillos. Grato asunto. “Serpentine Serpentone” tiene un arranque dinámico y melódico que rememora a sus anteriores trabajos, aunque las notas del trombón siguen bajas y para esta ocasión tenemos las voces gritadas de su viejo amigo Silvo Sassi de Abaton. En este track la agresividad y fiereza es tal que no podremos hablar de sludge: esto es derechamente black metal fusionado con shoegaze. En bronces.
“Ocean On A Eco” es otro interludio trompet-ambient (¡digámosle así!) de 18 segundos que da paso a “Grave”, track que arranca en idéntica forma – sólo en bronces – pero cuya intensidad blackgaze asciende in crescendo hasta romper en una ráfaga black metal montada en blast beats!
“Strombacea” nos devuelve al formato canción, nuevamente con los grunt y voces wizard de Silvo y abandonando el viraje black para reconducirnos a los pantanos del sludge. Es increíble como los bronces colorean todo el track, no se extrañan las cuerdas pero para nada. Termina demasiado rápido aunque lo que viene es aún mejor: “Endless Spiral Helix” nos regala una de las melodías originales más hermosas que he escuchado en los últimos 20 años, y es que su sencillez eriza la piel. Se acuerdan de Enya, la cantante y compositora de New Age famosa en los 80’s y 90’s? A ella me recordó esta melodía, y sus 3:12 minutos son suficientes para provocar la evocación y el recuerdo.
Cierra magistralmente con todo el odio y pesadumbre doom “End Will Come When Will Ring the Black Bells” (“El fin vendrá cuando suenen las campanas negras“), un track lento, arrastrado y que hace carne su título, finalizando con el ruido blanco de un radiotransmisor. Se supone que el próximo disco que editen será con este nombre, y si mantiene el tenor de este track final, lo esperaré con ansias.
¡Qué placer disfrutar discos así! De la nada aparecen bandas desconocidas por estos lares que te avivan la esperanza por el saludable curso que el Rock y el Metal están tomando, superando las barreras socio-económicas y sanitarias que se desnudaron este año y, por sobre todo, desde un punto de vista estrictamente artístico, alejados del estancamiento, la autocomplacencia y la comodidad comercial, vicios comunes no sólo en la música mainstream sino también en las demás esferas del arte. Si bien el metal y el rock cobijan estilos unos más estáticos que otros, este año hemos revisado una buena dosis de álbumes de avantgarde con notables resultados. Como dije al principio, puede que Ottone Pesante musicalmente no sean típicamente avant, empero su valentía instrumental y particular visión a la hora de componer, los emparenta al menos técnica y espiritualmente con dicha escuela. Ahora, a deleitarse con su discografía!
Calificación: 10 / 10

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