Cryptic Celebration en Chile: Cumbre del Doom Metal nacional.

Cryptic Celebration en Chile: Cumbre del Doom Metal nacional.

El aire helado y húmedo de octubre aún se sentía en las calles de Santiago cuando las puertas del Teatro Cariola abrieron sus fauces para albergar la séptima edición del Cryptic Celebration, un ritual que congregó a los devotos de la pesadez y el desolador lirismo nacional. Cuatro estandartes del doom metal chileno se dieron cita en una jornada cargada de densidad, catarsis y memoria sonora.

IIII: El pulso disonante de la apertura

Puntuales y sin rodeos, IIII subió al escenario para encender la noche. La banda sorprendió desde el primer acorde al mezclar la pesadez del doom con momentos más rápidos de post-metal y toques de noise. Sonaron potentes y sofocantes, acompañados por gritos llenos de rabia que engancharon de inmediato al público. Además, las pantallas proyectaron tomas de lugares lúgubres de la ciudad, creando una atmósfera inmersiva total. Me recordó mucho a la propuesta de Amenra que lleva colonizando adeptos a través del globo hace años.

La agrupación desplegó una solvencia técnica intachable a lo largo de un repertorio que revisitó piezas emblemáticas como “Sceleratus”, “Élegos”, “Nimio”, “Judas”, “Unas Cuantas Palabras” y “Nueva Desesperanza”. Una bienvenida implacable que dejó en claro que la vanguardia del género en Chile goza de una salud oscura y vigorosa.

Mortajas: Existencialismo y bruma desde el valle

Desde Villa Alemana llegó el turno de Mortajas, una de las bandas más expresivas del género en idioma español, que pisó el Cariola antes de embarcarse en su periplo por Europa. Con una puesta en escena marcada por un cuidadoso juego de luces y una ecualización envolvente característica del género, el cuarteto transformó la sala en un santuario de melancolía.

Los silencios entre acordes dolían tanto como la distorsión misma. La voz, cargada de una agonía poética, guio un viaje denso que abrió con la sobrecogedora “Miedo y Dolor” y continuó con el estreno en vivo de “En el sur de tu Universo”, ofreciendo un adelanto del material que preparan. El cierre de su setlist, integrado por “Caretas”, “El Descanso” y “He Perdonado”, desató aplausos cerrados entre quienes llegaron desde temprano para atestiguar una interpretación pulcra, sobria y visceral.

Poema Arcanvs: La majestuosidad de los maestros

Con el recinto ya colmado y una masa de público en estado de expectación absoluta, los veteranos de Poema Arcanvs hicieron valer sus más de tres décadas de trayectoria. La banda ofreció una lección magistral de doom progresivo y melódico, donde la elegancia de las composiciones contrastaba con la ferocidad de unos guturales que retumbaban en la estructura misma del teatro.

Las guitarras tejieron arquitecturas complejas mientras la sección rítmica marcaba una marcha fúnebre e hipnótica. Clásicos indiscutidos como “Raven Humankind”, “The Lighthouse Keeper” y “Elegía” provocaron un canto unánime desde la penumbra, mientras que piezas como “Nihil”, “Distances”, “Alter”, “Ensoñación” y la imprescindible “The Crawling Mirrors” consolidaron una de las presentaciones más ovacionadas de la velada. Poema Arcanvs reafirmó por qué sigue siendo la columna vertebral de la escena nacional. Es increible ver la entrega del público y esa conexión que suma más de 30 años calando hondo dentro del doom.

Mar de Grises: La marejada final y el estatus global

El broche de oro estuvo a cargo de Mar de Grises, cuya propuesta atmosférica y rupturista sumergió al Cariola en una experiencia casi sensorial. Alternando capas de teclados, texturas cercanas al post-rock y pasajes de una agresividad abrumadora, los nacionales demostraron una madurez sonora impecable.

El inicio del show fue una avalancha que encadenó “Starmaker”, “Shining Human Skin”, “The Bell and the Solar Gust”, “El Otro” y “To See Saturn Fall”, desatando el cabeceo hipnótico del público. La euforia estalló con la ejecución de “Surrender To the Fall”, tema que no solo anticipa su esperado cuarto disco de estudio, sino que viene respaldado por su reincorporación al prestigioso sello internacional Season of Mist. Una noticia que ratifica su sello indeleble como marca registrada del death/doom a nivel mundial. El tramo final, con baluartes como “Deep-Seeded Hope Avant-Garde”, “One Possessed”, “Sleep Just One Dawn” y la majestuosa “Recklessness”, selló una actuación monumental.

La séptima edición del Cryptic Celebration no fue solo un concierto; fue un hito de comunión subterránea que reafirma la vigencia, complejidad y peso del doom metal hecho en Chile. Hace más de 10 años que no volvía a meterme dentro del undeground en mi ciudad y ver ese llamamiento de gente para bandas tan emblemáticas me lleno el corazón de alguna forma. Una noche donde la lentitud y la pesadumbre se convirtieron en la máxima expresión de arte.

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