
Caos de Estilos y el Ciclón Gojira: Crónica del Jueves en el Brutal Assault 2025
El jueves arrancaba con un sol de justicia que desmentía por completo los pronósticos de lluvia de la semana anterior. Con el termómetro rozando los treinta grados y el cansancio acumulado del día inaugural, afrontar el madrugón para ver a los texanos Mammoth Grinder a las diez y media de la mañana en el Sea Shepherd fue una auténtica prueba de fuego. Pero el Brutal Assault no da tregua, y la recompensa merecía el esfuerzo.
Si la jornada previa estuvo marcada por el thrash, este segundo asalto fue un despliegue de contrastes absolutos: desde el grindcore más gamberro hasta el metal progresivo y el metalcore contemporáneo. Además, el día batió récords de comunión con el público gracias a un maratón de firmas en el que trece bandas desfilaron durante toda la tarde para encontrarse con sus seguidores.
Del Retrete Volador de Gutalax al Huracán Kublai Khan TX
Las primeras horas fueron un constante ir y venir entre los escenarios principales mientras el recinto se abarrotaba. Bandas como Car Bomb, Green Lung y Nile caldearon el ambiente, pero el momento más delirante de la mañana llegó con Gutalax. El grindcore festivo de los checos desató la locura colectiva, con todo tipo de objetos flotando sobre el foso, incluido un retrete portátil que sirvió de tarima improvisada para los más osados.
Con la apertura del Obscure Stage llegó el turno de propuestas más densas como Zeke, Slow Crush y Rezn, sirviendo de antesala para unos demoledores August Burns Red. Los estadounidenses se metieron al festival en el bolsillo desde el primer segundo gracias a una impecable versión de “Chop Suey” de System of a Down, hilando un concierto sobresaliente, cargado de dinamismo y complicidad con las primeras filas.
En los escenarios principales, la intensidad no bajó un solo entero:
- Kublai Khan TX: Llegados directamente desde España tras tocar la noche anterior en el Leyendas del Rock, y casi sin pegar ojo, Matt Honeycutt y los suyos fueron un auténtico torbellino de energía en el Marshall Stage. Su hardcore rudo y pesado desató los primeros moshpits serios del día.
- Suffocation: Tomaron el testigo de inmediato en el escenario contiguo. Bajo un sol abrasador, Ricky Myers lideró una lección magistral de death metal técnico, repasando una trayectoria que abarcó desde el histórico Effigy of the Forgotten (1991) hasta su reciente Hymns From The Apocrypha, fulminando el set con una aplastante “Infecting the Crypts”.
El Refugio del Obscure y la Solvencia de Obituary
La tarde planteaba solapes dolorosos entre Landmvrks, Leprous y Fit For A King. Ante la masificación que registraban los escenarios principales este año, la decisión de refugiarse en el Obscure Stage fue un acierto total. Allí, los estadounidenses Fit For A King ofrecieron uno de los directos más compactos de la jornada. Con Ryan Kirby impecable a las voces y una banda derrochando actitud, el grupo desplegó un sonido nítido y potente que justificó con creces la expectación generada.
Mientras tanto, los escenarios más experimentales seguían su propio curso. El Octagon y el KAL mantuvieron una actividad frenética con los directos de Crypt Sermon, Wayfarer y XIII. Století, extendiéndose en el caso del KAL con sesiones de DJs de electrónica oscura hasta bien entrada la madrugada.
De vuelta a la zona principal, Obituary demostró por qué lleva más de cuarenta años en la cúspide del death metal. Los de Florida son una garantía absoluta de crudeza y solidez. Su concierto en la fortaleza fue una apisonadora que priorizó los himnos de su emblemático Cause of Death (1990), pero que conectó a la perfección con la rabia contemporánea de su último trabajo, Dying of Everything.
Gojira Juega en Otra Liga
El gran momento de la jornada tenía nombre propio. Sacrificando la actuación de The Kovenant en el Obscure, la multitud se congregó frente al escenario principal para recibir a Gojira. Lo de los franceses ya no es solo música; es un espectáculo audiovisual que va de menos a más hasta volverte la cabeza del revés.
El cuarteto de Las Landas arrancó con la crudeza de “Only Pain”, desatando un despliegue de fuegos, confeti y una pasarela que conectaba directamente con la demoledora batería de Mario Duplantier. El propio Mario protagonizó uno de los momentos más simpáticos de la noche al interactuar con el público mostrando cartulinas con mensajes como “Do you want more?”, desatando el rugido unánime de la fortaleza.
El setlist fue una sucesión de obras maestras ejecutadas con una precisión quirúrgica:
“Backbone”, “Flying Whales”, “Silvera” y “Amazonia” sonaron mastodónticas. Joe Duplantier exhibió un estado de voz soberbio, escoltado por la agresividad rítmica de Christian Andreu y Jean-Michel Labadie.
El broche de oro con “L’Enfant Sauvage” y “The Gift of Guilt” cerró una de las actuaciones más descomunales que se recuerdan en el festival. Gojira juega en la liga de los elegidos y mejora, de forma insultante, con el paso de los años.
Con el eco de los últimos bombazos y el cansancio haciendo mella en las piernas, tocaba emprender la retirada. El ecuador del festival quedaba atrás, y todavía restaban dos jornadas de termómetros al límite y metal extremo en la Fortaleza de Josefov.

































