Haken en Barcelona: arquitectura sónica en plena reinvención

Haken en Barcelona: arquitectura sónica en plena reinvención

Una auténtica comunión de polirritmias, pasajes mentales y alta costura sonora sacudió la sala Razzmatazz 2. Bajo el sello de Madness Live!, Barcelona se convirtió en la casilla de salida de la nueva gira internacional de los gigantes británicos Haken, funcionando a la vez como el preludio perfecto para saciar el apetito de los devotos del Be Prog!. Acompañados por los locales Ancient Fragments y sus compatriotas Ihlo, la velada prometía emociones fuertes, y aunque los engranajes de una primera fecha siempre rechinan un poco, el viaje mereció cada segundo.

La noche arrancó con Ancient Fragments. Sin dejarse intimidar por el cartel ni por los nervios de abrir fuego, la joven banda saltó a la yugular interpretando Naive, la carta de presentación de su flamante ópera prima, Vestige. Fue la primera toma de contacto con la versatilidad vocal de Pipi Gogerl, capaz de transitar de la dulzura melódica a la furia gutural con naturalidad pasmosa.

La descarga continuó con el músculo de Here I Remain —coronada por un vistoso doble solo de guitarra— y los guiños al sonido djent de On Shore. Hubo hueco para la introspección con la balada Horizon, donde Gogerl rozó el cielo con unos agudos felinos. Como guiño del destino o guiño premeditado, el tramo final con Tideworn —con los guitarristas Ramiro Alva y Andy Navas echándose un “piedra, papel, tijera” sin soltar las seis cuerdas— dio paso a Fever Dream, cerrando un círculo que conectaba directamente con los cabezas de cartel.

El cambio de cromos en las tablas se demoró más de la cuenta. La necesidad de desmontar la batería entera de Ancient Fragments para montar la de los británicos Ihlo provocó un cuarto de hora de retraso que comprimió su propuesta. Pero los ingleses no tardaron en disipar cualquier atisbo de duda.

Abriendo con la elegancia sintética y rítmica de Wraith (de su segundo disco, Legacy), y viajando después a la épica de Source y la vaporosa Reanimate, Ihlo demostraron por qué su nombre reverdece los cimientos del prog moderno. La maquinaria se trabó brevemente cuando el micrófono de Andy Robison dijo basta en plena amalgama rítmica de Cenotaph, obligando al vocalista a compartir el micro con el bajista hasta resolver el entuerto. El reloj apretaba, obligando a sacrificar temas como Haar, pero el cierre con Parhelion dejó patente que estamos ante una formación con galones de sobra para liderar el relevo generacional del género, pese a las exigencias del directo.

Dos años después de su apoteósico paso por el Be Prog! de 2024, los de Londres presentaban una alineación reformada tras las sensibles salidas del guitarrista Charlie Griffiths y el bajista Conner Green. Lejos de tambalearse, la banda ha sabido canalizar esa renovación creativa en su reciente EP, In a Fever Dream.

Y fue precisamente la homónima In a Fever Dream la encargada de abrir el portal dimensional en Barcelona, seguida de la delicadeza magnética de Initiate. Con una estética visual sobria anclada en un gran círculo lumínico de fondo, Ross Jennings y los suyos tejieron un setlist dinámico que alternaba la frescura del nuevo material con el colmillo afilado de clásicos contemporáneos.

Asistir a una clase magistral de métricas imposibles como Sempiternal Beings o la arrolladora Invasion es comprobar cómo Haken banalizan la complejidad técnica. Hubo espacio para la comunión coral en A Cell Divides, para el respiro atmosférico con la inédita en directo Eclipsed by You, y para la contundencia electrónica e instrumental de Nil by Mouth.

Tras el cierre conceptual de Lotus —con el piano de Peter Jones dialogando con la guitarra de Richard Henshall— y el bis demoledor de Prosthetic, la sensación general fue de plenitud absoluta. Quizá los nostálgicos añoraran aquellos maratones de tres horas de antaño, pero esta nueva encarnación de Haken demostró que su pulso creativo sigue imbatible: precisión suiza envuelta en pura magia progresiva.

kbaezortiz
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