
Entrevista a Ira Black (APOCÆLYPSE): “FÆNIX no es un disco de nostalgia”
Hay carreras que se miden en discos y hay carreras que se miden en kilómetros. La de Ira Black lleva treinta años midiéndose en las dos cosas, casi siempre al lado de otro. Vio-lence, Metal Church, Lizzy Borden, I Am Morbid, Westfield Massacre. Guitarrista de confianza, mano derecha, el tipo al que llamas cuando hace falta que las canciones de otro suenen enormes.
El 28 de agosto de 2026 eso cambió. FÆNIX, el debut de APOCÆLYPSE, es el primer disco de su vida donde la voz que se escucha es la suya. Tres días después de publicarlo, Black anunció su salida de Vio-lence para dedicarse por completo a la banda nueva. No fue un gesto simbólico: fue quemar la nave con el disco ya en la calle.
Hablamos con él sobre eso, sobre lo que tuvo que arder antes, sobre compartir escenario con su propio hijo y sobre por qué España y Latinoamérica están en el mapa desde el primer día.
Quién es quién en APOCÆLYPSE
La formación no es un experimento de estudio. Ira Black firma voz y guitarra. A su lado, a la segunda guitarra, está Ira Black IV, su hijo, de formación clásica. El bajo es de Matt Snell, ex Five Finger Death Punch. La batería, de Lonny Pasillas, con pasado en Kill Devil Hill y Deadsett.
En la producción, Black llevó el peso: compuso, maquetó y grabó buena parte del material en su propio estudio, con voces y baterías regrabadas en Revolver Recording Studio. La mezcla se repartió. Kane Churko (Ozzy Osbourne, Five Finger Death Punch, Papa Roach) mezcló “INTELL-I-GENTS” y “BLACK BOX”, que masterizó Maor Appelbaum. Chris Collier se encargó de mezclar y masterizar el resto del disco. Es un detalle que el propio Black quiso aclarar durante esta entrevista, porque circuló mal en varias notas de prensa.
FÆNIX tiene diez cortes: “INTELL-I-GENTS”, “BLACK BOX”, “LOVE TO HATE”, “HATE RESPONSE”, “THE LAMB & THE GOAT”, “THE AMERICAN WAY”, “MIND’S EYE”, “GRAVITY GAME”, “BLACK SUNDAY” y “FÆNIX…OUT OF FLAMES”. El primer single acumula 1,4 millones de reproducciones en YouTube y entró en una lista de radio de Billboard, cifras poco habituales para una banda que no existía hace dos años

Gracias por atendernos, Ira.
IRA BLACK: Gracias a vosotros por invitarme. Tengo ganas de hablar de FÆNIX porque este disco representa un capítulo completamente nuevo en mi vida. Después de pasar décadas al lado de cantantes increíbles, por fin decidí ponerme yo delante del micrófono. Por lo visto tocar la guitarra ya no era lo bastante estresante. (Risas)
FÆNIX lleva unas semanas fuera. Después de décadas publicando discos como el guitarrista de otro, ¿qué se siente al sacar uno que es tuyo desde la primera nota hasta la última?
Sinceramente, es completamente distinto a cualquier cosa que haya publicado antes. He tocado en muchos discos y he contribuido a la visión musical de otras personas, pero con FÆNIX toda la visión es mía y se hace realidad. Son mis canciones, mis letras, mi voz, mi forma de tocar la guitarra y mi producción. Cada decisión acaba señalándome a mí.
Eso lo hace increíblemente gratificante, pero también te coloca en un lugar vulnerable, porque todo esto era algo que yo sentía de verdad y que necesitaba decir. Como guitarrista puedes tocar tu parte, salir del estudio y decir “he hecho mi trabajo”. No puedes hacer eso cuando el disco entero es una extensión de tu propia vida.
FÆNIX contiene décadas de experiencias: traumas de la infancia, adicción, sobriedad, relaciones, pérdidas, supervivencia, ambición y la locura de seguir persiguiendo este sueño de la música. Así que cuando veo a la gente conectar con estas canciones, no siento que estén reaccionando simplemente a un riff de guitarra. Siento que están conectando directamente conmigo. Es una experiencia completamente nueva y estoy increíblemente orgulloso de ella.
El disco se llama como el ave fénix y el tema que lo cierra es “FÆNIX…OUT OF FLAMES”. ¿Qué tuvo que arder exactamente antes de que esta banda pudiera existir?
Casi todo. (Risas)
La persona que yo era, la vida que creía que se suponía que iba a tener, relaciones, bandas, expectativas, la adicción e incluso mi identidad como “el guitarrista de otro”. He tenido que reconstruirme más veces de las que puedo contar.
Me fui de casa a los catorce años. He sobrevivido a abusos, a la adicción, conseguí estar sobrio, perdí a gente a la que quería, vi desaparecer bandas y oportunidades y viví momentos en los que parecía que el sueño por fin estaba ocurriendo, solo para verlo desmoronarse otra vez. Llegar a un aeropuerto de vuelta de una gira, a la ciudad en la que vivo, sin ningún sitio al que ir, me pasó muchas veces. Ese es el riesgo que corres cuando vas durmiendo en sofás ajenos, lo que ellos llaman “couch surfing”. Estilo de vida gitano auténtico. (Risas)
Pero cada vez que algo se quemaba, aprendía algo sobre mí mismo. Eso es lo que representa FÆNIX. El fénix no escapa del fuego intacto. Arde, muere y resurge como algo nuevo. APOCÆLYPSE no podría haber existido hasta que dejé de tener miedo a que murieran ciertas versiones de mí mismo.
“FÆNIX…OUT OF FLAMES” es la declaración final del disco, pero también es el principio de todo lo que viene después. Y por supuesto tiene referencias bíblicas dentro, porque siempre intento entrelazar la narrativa metafórica, religiosa, social y mítica con mis experiencias reales. Siempre es una buena manera de transmitir una idea, y además le da un poco de picante a la historia.

Has tocado junto a algunos de los mejores vocalistas del género durante treinta años. ¿Qué te hizo decidir, a estas alturas de tu carrera, que quien debía cantar estas canciones eras tú?
Porque al final me di cuenta de que nadie más podía contar estas historias con honestidad.
No empecé con un plan maestro para convertirme en cantante. El punto de inflexión llegó trabajando con mi mejor amigo y productor extraordinario, Augustus Cryns, en la canción “Love to Hate”. La escribimos y la grabamos juntos, y Augustus la mezcló. Fue la primera vez que escuché mi voz presentada dentro de una mezcla realmente de alto nivel y pensé: “Un momento, esto puedo hacerlo de verdad”.
Trágicamente, Augustus falleció el 17 de agosto de 2020, literalmente una semana después de mezclar la canción. Le dedico este disco y sé que estaría orgulloso de él. Era uno de los amigos más cañeros y más geniales que uno puede tener.
Así que ese descubrimiento siempre estará unido a una pérdida enorme para mí. Pero algo se había abierto. Empecé a descubrir que mi voz podía comunicar partes de mí a las que ni siquiera la guitarra llegaba.
Cantar “Black Box” fue otro punto de inflexión importante. Esa canción me obligó a entrar en los abusos de la infancia, la adicción, las pérdidas, las relaciones y décadas persiguiendo este sueño. Dejó de parecer una grabación y empezó a parecer terapia.
La guitarra siempre ha sido mi arma. Mi voz se convirtió en las balas. Cuando entendí eso, supe que estas canciones tenían que salir de mí.
¿Alguno de los cantantes con los que has trabajado te dio algún consejo, o alguna advertencia, cuando les dijiste que ibas a liderar una banda?
He tenido la suerte de trabajar y estar al lado de cantantes fenomenales, así que he pasado décadas observando lo que funciona y, a veces, lo que no.
La lección más importante no era técnica. Era que cantar no consiste solo en dar las notas. La gente tiene que creerte. Puedes cantar algo de forma perfecta y no comunicar absolutamente nada. O se te puede quebrar la voz exactamente en el momento justo y de repente todo el mundo siente lo que tú estás sintiendo.
La otra parte intensa es que liderar una banda es un trabajo físico y mental completamente distinto. Como guitarrista podía esconderme un poco detrás del instrumento. Como cantante soy responsable de sostener la historia, de conectar con el público, de controlar la energía y encima de tocar toda esta guitarra ridícula.
Así que el consejo, en esencia, era: respira, dosifícate, protege la voz y siente de verdad cada puta palabra. Sigo aprendiendo, pero ese reto se ha convertido en una de las partes más emocionantes de APOCÆLYPSE.
Tu hijo, Ira Black IV, es el otro guitarrista y viene de una formación clásica. ¿Qué aporta a estas canciones que tú nunca habrías tocado por tu cuenta?
Ira IV escucha la música de forma distinta a mí. Estudió guitarra clásica de verdad, le enseñaron la técnica correcta y todo eso. Yo soy en gran medida autodidacta y crecí con el rock, el metal, la música clásica, el blues y toda la estirpe de héroes de la guitarra. Su base clásica le da otra comprensión de la armonía, el movimiento, la tensión y el arreglo.
A veces aborda una sección de una manera a la que mis manos o mis oídos no irían de forma natural ni de lejos. Eso es exactamente lo que quiero.
El propósito de tener otro guitarrista no es crear una fotocopia más joven de mí. Es introducir otra personalidad musical. Él aporta precisión, disciplina y otro sentido de la melodía. Hay momentos en los que yo ataco algo de forma natural y él lo hace respirar. Otras veces escucha una armonía o una contramelodía que cambia el significado emocional de toda la sección.
Y obviamente hay algo más profundo ocurriendo cuando miro al otro lado del escenario y veo a mi hijo tocando estas canciones conmigo. Esa química no se fabrica. Con todo lo que he hecho en mi carrera, construir APOCÆLYPSE con Ira IV es una de las cosas de las que estoy más orgulloso.

Ser el padre de alguien y ser su compañero de banda son dos trabajos muy distintos. ¿Cómo gestionáis un desacuerdo sobre una parte en el local sin que se convierta en una conversación familiar?
Con mucho cuidado. (Risas)
Dentro de la banda, tiene que ganar la mejor idea. Puedo ser su padre, y APOCÆLYPSE puede ser mi visión, pero no quiero músicos a mi alrededor que tengan miedo de hablar. Si Ira IV cree que algo podría ser más fuerte, quiero escucharlo.
Al mismo tiempo, los dos tenemos que entender qué conversación estamos teniendo. Si estamos discutiendo una armonía de guitarra, eso no es una discusión entre padre e hijo. Son dos músicos intentando mejorar la canción.
La parte difícil es dejar ese desacuerdo en el local de ensayo en lugar de llevarlo a la cena de Acción de Gracias. (Risas) Pero también hay un nivel de confianza entre nosotros que va mucho más allá de una relación de banda normal. Podemos discutir intensamente sobre un detalle musical y saber que la relación que hay debajo no se va a ninguna parte.
Al final gana la canción. Esa regla se aplica a los dos.
Ya hemos hecho varias giras juntos. La primera vez fue cuando él tenía seis años. Yo estaba tocando con Metal Church, de gira con W.A.S.P., Stephen Pearcy y L.A. Guns, y me lo llevé conmigo. Historia para el libro. (Risas)
Sí, un libro. Estoy trabajando en él poco a poco pero sin parar, y saldrá en 2027.
“INTELL-I-GENTS” abre el disco y se convirtió en vuestra carta de presentación, con 1,4 millones de reproducciones y una entrada en una lista de radio de Billboard para una banda completamente nueva. ¿Qué está defendiendo realmente esa canción sobre la inteligencia artificial? ¿Te da miedo, te fascina, o las dos cosas?
Las dos cosas, y cualquiera que esté prestando atención probablemente debería sentir las dos.
No soy antitecnología. De hecho me fascina la inteligencia artificial y uso tecnología moderna constantemente, como hacemos todos. Las herramientas tecnológicas actuales son increíbles, eso no se puede negar.
Pero “INTELL-I-GENTS” pregunta quién está dirigiendo realmente esa relación. ¿Controlamos nosotros las máquinas, o los algoritmos ya están controlando lo que vemos, lo que creemos, lo que compramos, a quién odiamos y cómo entendemos la realidad?
La inteligencia artificial no necesita que le salgan piernas y salir a perseguirnos por la calle como en una película de ciencia ficción para volverse peligrosa. Si puede manipular la atención, la información y la conducta, puede remodelar la civilización sin que la mayoría de la gente llegue a darse cuenta de que ha ocurrido.
El título es un juego con la palabra inteligencia y los agentes que hay detrás: las personas, sistemas, corporaciones o fuerzas que deciden cómo se despliega esa inteligencia. La tecnología en sí no es necesariamente buena ni mala. Amplifica la intención.
La canción vive dentro de esa contradicción: la emoción de crear algo revolucionario y el miedo de darte cuenta de que quizá no entendemos del todo lo que hemos desatado. Y lo increíble es que esta conversación está evolucionando más rápido que la propia canción.
Al final, quien controla la tecnología moderna controla el mundo. ¿Y quién es ese?
“LOVE TO HATE” y “HATE RESPONSE” van una detrás de otra. ¿Son dos caras del mismo argumento? ¿Fue deliberada esa secuencia?
Totalmente.
“Love to Hate” es mucho más personal. Trata el ciclo emocional de las relaciones: amor, resentimiento, dolor y esa conexión extraña que puede permanecer incluso después de que algo se haya vuelto destructivo. Además está profundamente ligada a Augustus Cryns, así que para mí la canción carga con otro nivel de amor y de pérdida.
“Hate Response” expande ese mecanismo emocional hacia fuera. Vivimos en una época en la que la indignación se ha convertido en moneda de cambio. Se anima a todo el mundo a reaccionar de inmediato, elegir un bando y atacar antes incluso de haber tenido tiempo de pensar.
Así que una canción explora el odio a nivel íntimo y la otra lo explora a nivel cultural y social. Ponerlas juntas crea una progresión de lo personal a lo colectivo.
La secuencia de FÆNIX fue muy deliberada. Quería que el disco se sintiera como un viaje y no como diez archivos sin relación dentro de una playlist. Aunque también escribo con la intención de que las canciones puedan sostenerse solas. Ay, la dicotomía. (Risas)
Produjiste FÆNIX tú mismo y luego se lo pasaste a Kane Churko para la mezcla. Como productor, ¿qué estabas protegiendo en estas canciones y qué estuviste encantado de dejar que otro remodelara?
Solo por aclararlo: Kane mezcló dos canciones, “INTELL-I-GENTS” y “Black Box”. Maor Appelbaum masterizó esos dos temas, mientras que Chris Collier mezcló y masterizó el resto del material.
Yo escribí y maqueté el disco entero y me encargué de gran parte de la grabación con mi propio equipo de estudio. Las voces y las baterías se regrabaron en Revolver Recording Studio, un estudio de alta gama absolutamente precioso.
Para mí la producción forma parte de la composición. La electrónica, las ediciones, los efectos, las transiciones, las texturas y los elementos cinematográficos no son adornos que añades cuando la canción ya está terminada. Son parte de la canción.
Lo que estaba protegiendo era la identidad emocional. No quería que puliesen el contraste hasta hacerlo desaparecer. APOCÆLYPSE necesita tener belleza y brutalidad, máquinas y humanidad, estribillos melódicos enormes y momentos que te den un puñetazo en toda la puta cara. (Risas)
Pero cuando trabajas con gente como Kane, Maor y Chris tienes que dejar que usen sus oídos y su instinto, porque para eso los traje en primer lugar. Kane supo coger la densidad de mi producción y crear tamaño, separación e impacto sin quitarle personalidad. Chris entendió el cuerpo más amplio del disco y ayudó a que el resto de las canciones pegasen con potencia y coherencia. Es batería y consiguió que la batería golpease con el máximo impacto. Maor aportó su experiencia en masterización e hizo que los temas funcionaran al más alto nivel.
Yo protegí el alma. A ellos les confié la escala, la claridad y el impacto final.
Pocos días después de publicar FÆNIX dejaste Vio-lence. ¿Era ese el plan desde el principio, grabar, publicar y luego comprometerte del todo, o fue sacar el disco lo que tomó la decisión por ti?
La dirección se iba viendo clara desde hacía tiempo.
Sabía que APOCÆLYPSE iba a requerir mi compromiso completo, y ya había estado pensando en cerrar el capítulo de Vio-lence a final de año. Pero la vida no siempre sigue el calendario que habías imaginado.
El momento se aceleró justo después de la gira y de la publicación de FÆNIX. Una vez que el disco estaba fuera y la gente empezó a responder, no había forma de negar qué necesitaba mi energía.
Vio-lence fue un capítulo importante en mi carrera y estoy agradecido por las giras, la música y las experiencias que compartimos. Pero APOCÆLYPSE no es un proyecto paralelo. Es mi futuro.
Llega un punto en el que apoyar la visión de otro y comprometerte plenamente con la tuya ya no pueden ocupar el mismo espacio. Así que, tanto si la transición ocurrió exactamente cuando yo esperaba como si no, era inevitable. Ahora estoy dentro al cien por cien.
La respuesta pública de Vio-lence fue muy cálida. ¿Qué significó eso para ti? ¿Es ese capítulo definitivamente cerrado?
Agradecí que pudiéramos reconocer con respeto el trabajo que hicimos juntos.
Entré en Vio-lence en 2022 y toqué con ellos por todo el mundo. Esas experiencias no desaparecen porque termine la relación profesional. Compartimos escenarios, vuelos, furgonetas, ensayos, dificultades y algunos momentos increíbles. Estoy orgulloso del trabajo que hice en esa banda.
En cuanto a si el capítulo está cerrado, profesionalmente sí. Nunca digo de esta agua no beberé sobre volver a cruzarme con alguien, porque el mundo de la música es muy pequeño y la vida es impredecible. Pero mi atención está completamente en APOCÆLYPSE ahora.
No miro atrás con rabia y no intento recrear ese capítulo. Cojo todo lo que aprendí en él y pongo esa energía en lo que viene después. Ese es el significado entero de FÆNIX.

APOCÆLYPSE es una banda nueva, y España y Latinoamérica son mercados donde la base de fans de este metal moderno es enorme y muy fiel. ¿Habéis tenido ya contacto con ese público? ¿Hay algún plan para llevar FÆNIX a este lado del mundo?
Por supuesto.
Ya estamos viendo interés de oyentes fuera de Estados Unidos, y España y Latinoamérica son increíblemente importantes para nosotros. Ese público entiende la música pesada a un nivel profundo. Son apasionados, fieles y están dispuestos a seguir el recorrido entero de una banda en lugar de responder a una canción y desaparecer a la semana siguiente.
He hecho 49 giras por Europa a lo largo de mi carrera, así que tengo ganas de que la número 50 sea mi primera gira europea con APOCÆLYPSE. Me parece muy apropiado teniendo en cuenta que esta es mi banda número 100. (Risas)
España siempre ha sido fenomenal conmigo. Tocar en Leyendas del Rock en Alicante con Dio Disciples fue una experiencia que no voy a olvidar. Cantaba Joey Belladonna, Simon Wright estaba a la batería, la producción era impecable y los fans españoles estaban completamente locos, incluso a primera hora del día. Y lo digo como el mayor de los cumplidos.
Latinoamérica también forma parte absolutamente de la visión más amplia. El objetivo no es simplemente publicar FÆNIX en digital y mirar números en una pantalla. Queremos llevar estas canciones a la gente físicamente.
El disco es solo la mitad de APOCÆLYPSE. El directo es la otra mitad, y estamos construyendo algo agresivo, cinematográfico y enorme.
España y Latinoamérica, sí: vamos a por vosotros.
A alguien que se ha pasado la vida apoyando la visión de otro y que está pensando en hacer por fin lo suyo, ¿qué le dirías?
Deja de esperar permiso.
Puede que nunca haya un momento perfecto. Puede que nunca te sientas completamente preparado. Puede que el dinero no esté ahí, que las circunstancias no sean ideales y que la gente a tu alrededor no entienda por qué necesitas hacerlo. Hazlo igualmente.
Apoyar la visión de otra persona puede enseñarte muchísimo. A mí me enseñó cómo funcionan las bandas, cómo fracasan, cómo se hacen los discos, cómo funcionan las giras y cómo responde la gente bajo presión. Nada de ese tiempo fue tiempo perdido.
Pero llega un momento en el que tienes que decidir si vas a pasarte la vida entera ayudando a otros a construir sus sueños mientras el tuyo sigue atrapado dentro de tu cabeza.
Y entiende que hacer lo tuyo significa aceptar la responsabilidad de todo. Cuando sale bien, es tuyo. Cuando fracasa, también es tuyo. Eso puede dar miedo, pero también es increíblemente liberador.
Escribe las canciones. Haz el disco. Monta la banda. Monta la empresa. Sea cual sea el sueño, empieza.
Puedes pasarte veinte años preguntándote qué habría pasado, o puedes llevarte una paliza intentando averiguarlo. Yo prefiero averiguarlo.
Eso es todo por nuestra parte. Muchas gracias, Ira. FÆNIX ya está disponible. ¿Algo que quieras decirles directamente a tus oyentes de España y Latinoamérica antes de cerrar?
Primero, gracias a METAL ADDICTION por darme la oportunidad de contar esta historia.
Y gracias a todo el mundo en España, en Latinoamérica y en el resto del planeta que ha escuchado FÆNIX, ha visto los vídeos, ha compartido las canciones o ha apoyado a APOCÆLYPSE de cualquier forma.
Me he pasado casi toda la vida con una guitarra en las manos, viajando por este planeta y persiguiendo la música. He tenido victorias increíbles, pérdidas devastadoras y suficientes experiencias demenciales como para convencer a cualquier persona racional de que eligiera otra profesión. (Risas)
Pero sigo aquí. Y de algún modo, después de todos estos años, estoy más ilusionado con la música que cuando empecé.
FÆNIX no es un disco de nostalgia. No soy yo mirando atrás y pidiéndole a todo el mundo que celebre lo que ya he hecho. Es cada banda, cada gira, cada error, cada victoria, cada amistad, cada desamor y cada cicatriz lanzados al fuego y transformados en algo nuevo.
APOCÆLYPSE es mi futuro.
Así que poned FÆNIX a todo volumen, decídselo a todo el que conozcáis y preparaos, porque cuando por fin llevemos este directo a España y Latinoamérica no pensamos dejar absolutamente nada en pie.
El disco es solo el aviso. Nos vemos desde el escenario.
FÆNIX, tema a tema
- INTELL-I-GENTS
- BLACK BOX
- LOVE TO HATE
- HATE RESPONSE
- THE LAMB & THE GOAT
- THE AMERICAN WAY
- MIND’S EYE
- GRAVITY GAME
- BLACK SUNDAY
- FÆNIX…OUT OF FLAMES
FÆNIX está disponible desde el 28 de agosto de 2026 en todas las plataformas.
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